Los meses previos a las definiciones internas de los partidos suelen ser de sacudida. Pero en Morena Guanajuato la turbulencia no es discreta: es pública, reiterada y, por momentos, autodestructiva. Representantes del Movimiento Regeneración Nacional se colocan regaños, etiquetas y frenos entre ellos mismos, con la justificación de siempre: “pasa en todos los partidos”. Quizá. Pero no todos lo exhiben con tanto entusiasmo.
La reciente rueda de prensa del Comité Estatal, realizada en un hotel de Irapuato, dejó claro que las fricciones existen y que alguien intenta poner curitas donde ya hay heridas abiertas. Regidores, diputados locales y federales, coordinadores e incluso alcaldes lanzan la piedra sin esconder la mano. La unidad, por ahora, es más discurso que práctica.
Los meses previos a las definiciones internas de los partidos suelen ser de sacudida. Pero en Morena Guanajuato la turbulencia no es discreta: es pública, reiterada y, por momentos, autodestructiva. Representantes del Movimiento Regeneración Nacional se colocan regaños, etiquetas y frenos entre ellos mismos, con la justificación de siempre: “pasa en todos los partidos”. Quizá. Pero no todos lo exhiben con tanto entusiasmo.
La reciente rueda de prensa del Comité Estatal, realizada en un hotel de Irapuato, dejó claro que las fricciones existen y que alguien intenta poner curitas donde ya hay heridas abiertas. Regidores, diputados locales y federales, coordinadores e incluso alcaldes lanzan la piedra sin esconder la mano. La unidad, por ahora, es más discurso que práctica.
Austeridad a manos llenas
Desde el Congreso del Estado, se encendió la mecha cuando se señaló desde compañeros periodistas la opulencia de compañeros de partido y de otros servidores públicos. Su crítica fue directa: el discurso de austeridad se queda en la tribuna, no en los hechos.
A esa discusión se sumó Jesús Ramírez Garibay, secretario general del Comité Ejecutivo Estatal de Morena en Guanajuato, quien titubeó cuando se le preguntó qué integrantes de la llamada Cuarta Transformación habían viajado a España. Esto, luego de que él mismo reprochara los gastos de comitivas oficiales, como la encabezada por la alcaldesa de Guanajuato capital, Samantha Smith, que habría llevado alrededor de 30 funcionarios.
“Tendrán que dar un informe de actividades”, dijo Garibay, aclarando que deberá comprobarse que no hubo turismo político, sino una necesidad real. La pregunta es inevitable: si no le compete, ¿por qué se mete?
El propio Garibay detalló que tuvo conocimiento de la presencia de funcionarios de Comonfort, Salvatierra, representantes de Celaya y su director de Turismo. Aseguró que algunos habrían acudido con recursos propios. Pero la aclaración no calmó las aguas.
Su compañero —y quizá contrincante interno— David Martínez Mendizábal le reviró de inmediato: no le corresponde al secretario general pedir informes ni evaluar viajes. Entonces, ¿quién audita?, ¿cuál es el procedimiento?, ¿dónde empieza y termina la función de cada quien?
Porque el debate no es solo por los viáticos de la FITUR 2026, sino por algo más básico: con sueldos que superan los 224 mil pesos mensuales, resulta legítimo preguntarse si realmente se necesita cargarle más gastos al erario. Martínez Mendizábal fue claro: Ramírez Garibay se excede en sus funciones y confunde coordinación con control.
Job Vs Morena
El segundo frente de tensión tiene nombre y apellido: Job Gallardo, alcalde de Abasolo. El edil encendió alarmas al declarar que ha recibido más respaldo del gabinete panista de Libia Dennise García que de sus propios compañeros de Morena en el Congreso, luego de que no le aprobaran una deuda que, según dijo, se destinaría a pavimentación y obra pública.
La respuesta de Ramírez Garibay no fue conciliadora, sino despectiva: calificó la postura de Gallardo como un “berrinche”. Para él, fue el calor del momento y no hay motivo para pensar en un eventual chapulineo hacia Acción Nacional.
Aquí conviene subrayar la torpeza política del coordinador estatal. No tanto por responder, sino por hacerlo con nerviosismo y ligereza. En Morena Guanajuato, el problema no es la sorpresa de los cuestionamientos, sino la poca reflexión con la que se abordan. Garibay lo llamó “cortesías políticas”. Habrá que ver si esas cortesías suman o restan.
El desorden es la constante
Todo lo anterior se suma a la ya turbulenta relación de las tribus guindas en el estado: grupos que se mueven desde distintos municipios, se excluyen o se invitan según la conveniencia, aparecen y desaparecen de ruedas de prensa, posicionamientos y festejos. Morena Guanajuato parece más ocupado en administrarse a sí mismo que en disputarle el poder al PAN.
Y mientras eso ocurre, el mensaje hacia afuera es claro: no hay un enemigo más eficaz que el propio partido cuando decide pelear consigo mismo.
Coordínense.
– Ardéboros.











