
Cuando en Irapuato no había absolutamente nada qué hacer (aprovechemos que hoy tenemos un panorama social y político que empuja a la distracción), tres sujetos encabinados en algún cuarto de ensayo del Brave Studio, dejaban sudando las paredes con un potente performance de “El Diablo”. Podría yo mismo asegurar que en la mente de Mau,
LEER MÁS