Japami digitaliza la red hidráulica, instala 168 sensores y alcanza 99% de micromedición; el reto ahora es anticiparse al crecimiento de la ciudad y a una demanda de agua cada vez mayor.
Irapuato, Gto., 17 de septiembre del 2026.
El agua que llega a una casa de Irapuato ya no sólo se administra desde un pozo, un tanque o una tubería. Detrás del servicio hay una red que comienza a incorporar sensores, monitoreo remoto y herramientas digitales para saber qué ocurre con el sistema prácticamente en tiempo real.
Esa transformación es uno de los principales cambios que la Junta de Agua Potable, Drenaje, Alcantarillado y Saneamiento de Irapuato (Japami) busca consolidar durante la actual administración, con la mirada puesta no sólo en resolver las fallas del presente, sino en preparar al municipio para los problemas que traerá su crecimiento durante las próximas décadas.
Uno de los proyectos centrales es IAgua, una plataforma que permite supervisar de manera remota distintos componentes de la infraestructura de agua potable. A través de ella, Japami ha integrado un catastro digital de la red y actualmente opera una red de 168 sensores de presión, capaces de generar información sobre el comportamiento del sistema y detectar variaciones que pueden advertir sobre una falla o una alteración en el suministro.
La apuesta es sencilla en su objetivo: conocer lo que está pasando en las tuberías antes de que el problema llegue a las viviendas.
La modernización también se refleja en la medición del consumo. Actualmente, Irapuato reporta una cobertura de 99 por ciento en micromedición, después de sustituir más de 31 mil medidores antiguos. Con ello, el organismo busca obtener registros más precisos sobre cuánta agua consume cada usuario y mejorar el control de un recurso que resulta cada vez más estratégico para la ciudad.

Pero medir mejor el agua no resuelve por sí solo el problema. La estrategia de Japami también contempla buscar nuevas formas de aprovecharla.
Una de ellas es la Línea Morada, destinada a la reutilización de agua tratada para actividades que no requieren agua potable. A esto se suma el Plan Maestro Pluvial y los proyectos relacionados con la Presa Solís, dentro de una estrategia que busca que el municipio tenga mayor capacidad para enfrentar tanto la escasez como las lluvias intensas.













