24 de junio: A un año de la noche que cambió a Barrio Nuevo en Irapuato

24 de junio: A un año de la noche que cambió a Barrio Nuevo en Irapuato

A un año de la masacre ocurrida durante la fiesta de San Juan Bautista en Barrio Nuevo, vecinos recuerdan una de las noches más dolorosas en la historia reciente de Irapuato. Aunque la celebración regresó este 2026, el miedo, la ausencia y la exigencia de justicia siguen presentes entre quienes vivieron la tragedia que dejó 12 personas asesinadas y más de 20 lesionadas.

Irapuato, Gto.- La música se apagó hace un año, pero el eco de aquella noche sigue resonando entre las calles de Barrio Nuevo. Donde antes había baile, banda y familias reunidas para celebrar a San Juan Bautista, hoy permanece una herida que no termina de cerrar.

La noche del 24 de junio de 2025, cientos de personas participaban en la tradicional verbena patronal cuando hombres armados irrumpieron en un domicilio de la calle Bustamante y abrieron fuego contra los asistentes sin mediar palabra. Lo que era una fiesta religiosa terminó convertido en una de las peores masacres registradas en Irapuato en los últimos años.

El ataque quedó grabado en una transmisión en vivo. En las imágenes se observa a familias enteras disfrutando de la celebración mientras una banda amenizaba el ambiente. Segundos después, hombres fuertemente armados descendieron de varias camionetas que entraron desde la avenida Guadalupe Victoria y comenzaron las detonaciones, los gritos y la desesperación. Personas corriendo para salvarse, madres protegiendo a sus hijos y heridos siendo trasladados por vecinos y familiares marcaron una escena que quedó grabada para siempre en la memoria colectiva. De acuerdo con las autoridades, esa noche el saldo final fue de 12 personas asesinadas y al menos 20 lesionadas, entre ellos menores de edad. Entre las víctimas mortales se encontraban hombres, mujeres y un adolescente de 17 años.

Durante los días posteriores, autoridades municipales, estatales y federales condenaron el ataque y prometieron esclarecer los hechos. La Fiscalía General del Estado anunció el despliegue de recursos ministeriales, periciales y de investigación para identificar a los responsables y reconstruir la mecánica del crimen. Sin embargo, un año después, para muchos habitantes de la zona la principal pregunta sigue siendo la misma: ¿qué pasó con la justicia?

Mientras las investigaciones continúan, la verdadera dimensión de la tragedia se observa en las calles de Barrio Nuevo. El impacto no sólo se mide en vidas perdidas, sino en las costumbres que desaparecieron. La fiesta patronal que durante generaciones reunió a vecinos, familias y peregrinos ahora carga con el peso del miedo.

Benita, una señora que toda su vida ha vivido en el barrio, narró en exclusiva para Alerta Digital como es vivir ahora en lo que antes era un barrio lleno de armonía.

“Toda la gente de por aquí y de muchos lados tenemos miedo porque ya no se pueden organizar fiestas. Ya no nada más es aquí; en colonias, en antros, en muchos lugares la gente sale con miedo. Nosotros aquí crecimos y era muy diferente. Antes andaba la música, el regocijo, la danza. Ya no hay nada. El año pasado estuvo bonito, pero ya ve lo que pasó”, dijo con la mirada triste.

El golpe también alcanzó a la vida religiosa y comunitaria. Para muchos habitantes, la festividad de San Juan Bautista era mucho más que una celebración: era un punto de encuentro que fortalecía la identidad del barrio.

Gerardo Mosquera Juárez, integrante de la comunidad católica de la zona, consideró que la violencia terminó afectando el ánimo social de toda la colonia.

“Es triste porque es una costumbre religiosa que tiene una trayectoria de muchos años. La gente espera estas festividades porque nos acercan a nuestra religiosidad popular. Que sucedan estos acontecimientos sí nos golpea en ese ánimo social y ciudadano”, expresó.

A un año de distancia, Barrio Nuevo volvió a celebrar a su santo patrono, pero lo hizo bajo un ambiente distinto. La música regresó, las imágenes religiosas recorrieron las calles y las familias intentaron recuperar una tradición que forma parte de su historia. Sin embargo, cada cohete, cada canción y cada reunión inevitablemente remiten a aquella noche en que la fiesta se convirtió en tragedia.

La masacre de San Juan Bautista no sólo dejó 12 víctimas mortales; dejó una comunidad marcada por el dolor, una celebración transformada para siempre y una generación de vecinos que aprendió a convivir con la ausencia.

Hoy, al cumplirse un año de los hechos, las flores, las veladoras y los recuerdos ocupan el lugar donde antes sólo había fiesta. Y mientras las investigaciones continúan su curso, Barrio Nuevo sigue intentando recuperar algo que las balas también le arrebataron aquella noche: la tranquilidad.

Dylan René
Dylan René
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